Los niños merecen y necesitan que cambiemos la educación


Realmente es triste, pero es verdad ver como los padres culpan a los profesores, los profesores a los directores de centros, los directores de centro al sistema y así sucesivamente, siempre evitamos responsabilidad cuando vemos que los resultados no nos favorecen, nos vamos señalando unos a otros con el dedo. Así que, al encarnar en mi persona todos esos roles, no tenía ninguna escapatoria. Y debemos entender que existe una parálisis generalizada del sistema por un factor fundamental, un factor de metástasis social que se llama miedo. Muchas ocasiones fracasamos antes de intentarlo, dejando que el miedo a la dificultad nos paralice. Tenemos miedo a futuro que desconocemos ya que vinimos de un pasado bastante rezagado, entendemos que hay cambios que a veces nos hacen dudar de que lo que estamos haciendo está mal planteado, cada cambio genera dudas, pero debemos adaptarnos, ya que los tiempos cambian y con ello, suele cambiar los problemas, las necesidades, la forma de pensar, la sociedad y los factores que envuelven al contexto material. Los padres tienen, o tenemos, pavor ante un futuro incierto en el que no podemos garantizar a nuestros hijos una seguridad, una estabilidad, una profesión, un trabajo. Hay un montón de riesgos, un montón de amenazas, que nos hacen pensar que deberíamos estar protegiendo los mejor para un futuro que no sabemos cómo va a ser. Los profesores tienen un miedo terrible, porque su profesión, la razón por la que ellos hicieron maestros, era para intentar mejorar la vida de los de los alumnos y se dan cuenta de que los alumnos están llegando con unos patrones de conducta y con unas circunstancias que a veces no son reconocibles por ellos, que les falta formación, pero también les falta mucho apoyo. Los administradores de centros están divididos entre tantas funciones tan complejas que no pueden afrontar, en el día a día, las cosas importantes en educación.

Cuánta razón hay detrás de esas palabras, tenemos miedo a lo que no conocemos y es común, podemos intentarlo o dejar de luchar, pero lo cierto es que debemos ser más fuertes que antes, el sistema pareciera que está en contra de nosotros, sentimos el día a día como los padres buscan excusas para evitar a la escuela, como docentes no somos capaz de vernos como familia en nuestro centro de trabajo, somos egoístas con el conocimiento, preferimos callar las ideas que a veces puede lograr un cambio significativo, estamos tan cómodos que preferimos seguir con nuestra rutina y no buscar nuevas formas de seguir aprendiendo, nos quejamos de que no nos pagan lo suficiente, pero a veces no hacemos las cosas que nos corresponde, la moral con la que nos regimos pareciera desdibujarse frente a una sociedad que solo busca el beneficio propio, unos padres de familia que no quieren lidiar con sus responsabilidades, no queremos escuchar a nuestros alumnos cuando están triste y vemos como nuestro papel de docente deja ser fundamental, porque sentimos que hemos sido infravalorados por todos ámbitos.

 

Comentarios